viernes, 19 de febrero de 2010

Recuerdo como su mirada me volteó, pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa. Ay! si pudieras recordar sin rencor. En mi buzón hay un par de cartas suyas, fueron juntandose y no tengo el valor. Todavía su amor me da descargas, nunca tuvo higo seco junto a mi. Pero a los ciegos no les gustan los sordos y un corazón no se endurece por que sí. No calentás la misma cama por dos noches, me reclamaba y no la quise oír. Hice de todo por impresionarla y dejé huérfano todo su penar. No me gustó como nos despedimos, daban sus labios rocío y no bebí. Sopa de almejas es todo lo que como, siempre fui menos que mi reputación.

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